Especialidada en:
Acompañamiento terapéutico especializado para comprender, reconstruir y avanzar.
Trabajamos sobre aquello que hoy está afectando a tu bienestar emocional, tus relaciones o tu forma de afrontar la vida. No desde etiquetas ni soluciones rápidas, sino entendiendo qué hay detrás de lo que te ocurre y construyendo herramientas reales para que puedas recuperar estabilidad, criterio y autonomía.
Mi enfoque integra la dimensión emocional, relacional y, cuando la situación lo requiere, también la comprensión de los factores legales y forenses que pueden rodear procesos especialmente complejos.
Especialización en adicciones, relaciones tóxicas, violencia de género e intrafamiliar, trauma, autoestima, duelo e identidad personal.
Porque sentirse mejor NO consiste únicamente en aliviar síntomas. También implica comprender qué los sostiene y aprender a vivir de otra manera.
Mi Método CC360
Comprender · Reconstruir · Vivir
No trabajo únicamente sobre lo que te pasa. Trabajo para comprender por qué te pasa, qué lo mantiene y qué necesitas construir para que algo pueda cambiar.
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COMPRENDER
Dar sentido a lo que hoy te ocurre
Antes de intentar cambiar algo necesitamos entenderlo.
Exploramos tu historia, tus relaciones, las experiencias que te han marcado y los patrones que has desarrollado para adaptarte a ellas. Observamos qué situaciones activan determinadas emociones, por qué algunas conductas se repiten y qué creencias sobre ti, los demás o las relaciones pueden haberse construido a lo largo del tiempo.
No buscamos culpables ni convertir el pasado en una explicación para todo.
Buscamos algo mucho más útil: comprender qué aprendiste, qué mecanismos desarrollaste y cuáles siguen condicionando tu presente.
Base: comprensión de la conducta + contexto relacional + perspectiva jurídica y forense cuando sea relevante.
2
RECONSTRUIR
Transformar patrones y recuperar recursos
Comprender es importante, pero comprender por sí solo no siempre cambia nuestra manera de vivir.
En esta fase trabajamos sobre aquellos patrones emocionales, relacionales y conductuales que continúan generando sufrimiento: dependencia, dificultad para poner límites, culpa, miedo, impulsividad, necesidad de aprobación, conductas adictivas o formas de relacionarnos que repetimos incluso cuando sabemos que nos hacen daño.
Incorporamos nuevas estrategias de afrontamiento y trabajamos para fortalecer recursos personales, autoestima, límites y capacidad de decisión.
No se trata de convertirte en otra persona. Se trata de que aquello que aprendiste para protegerte deje de gobernar tu vida cuando ya no lo necesitas.
Base: intervención especializada + herramientas de cambio + trabajo emocional y conductual.
3
VIVIR
Convertir el cambio en una forma diferente de estar en tu vida
El objetivo final no es permanecer indefinidamente analizando lo ocurrido.
Es llevar lo trabajado fuera de la consulta.
Aprender a reconocer tus necesidades, establecer límites, tomar decisiones con mayor autonomía, construir relaciones más saludables y afrontar situaciones difíciles sin regresar automáticamente a los patrones anteriores.
Porque un proceso terapéutico adquiere sentido cuando el cambio empieza a aparecer en lo cotidiano: en cómo te hablas, a quién permites entrar en tu vida, qué dejas de tolerar, cómo afrontas el malestar y qué decisiones empiezas a tomar por ti.
Base: autonomía + integración + herramientas para la vida cotidiana.
TERAPIA INTEGRATIVA
¿Por qué 360º?
Porque lo que te ocurre rara vez tiene una única explicación.
No somos únicamente lo que pensamos. Somos también nuestra historia, nuestras relaciones, lo que hemos aprendido para protegernos, las experiencias que nos han marcado y las estrategias que hemos desarrollado para afrontar aquello que nos resulta difícil.
Por eso, para mí, trabajar desde una perspectiva integrativa no significa acumular técnicas ni aplicar el mismo procedimiento a todo el mundo.
Significa comprender qué está ocurriendo desde diferentes dimensiones y adaptar el acompañamiento a la persona que tengo delante.
No intento que encajes en un método.
Construimos el proceso a partir de lo que necesitas.
Y los 6 cuadros de la derecha los convertiría en:
HISTORIA Y EXPERIENCIAS
Comprender qué experiencias han contribuido a construir determinados miedos, respuestas, creencias o formas de relacionarte.

RELACIONES Y VÍNCULOS
Explorar cómo estableces relaciones, qué necesitas de ellas, qué límites estableces y qué patrones pueden repetirse en pareja, familia u otros vínculos importantes.

CREENCIAS Y PATRONES
Reconocer aquellas ideas aprendidas sobre ti, los demás y las relaciones que pueden continuar influyendo en tus decisiones: “no soy suficiente”, “tengo que agradar”, “si pongo límites me abandonarán”...

CONTEXTO Y ENTORNO
Porque el bienestar emocional no sucede aislado. Familia, trabajo, economía, relaciones, experiencias de violencia, consumo o determinadas circunstancias jurídicas pueden formar parte del problema y también de su solución.

EMOCIONES Y CONDUCTA
Identificar qué sientes, cómo reaccionas ante determinadas situaciones y qué función cumplen algunas conductas que hoy pueden estar generándote dificultades.

RECURSOS Y AUTONOMÍA
No trabajamos únicamente sobre aquello que duele. También identificamos capacidades, fortalezas y recursos para desarrollar nuevas formas de afrontar dificultades y tomar decisiones con mayor autonomía.

UNA MIRADA 360º NO SIGNIFICA HACERLO TODO. SIGNIFICA NO IGNORAR NADA IMPORTANTE.
Dos personas pueden llegar a consulta diciendo exactamente lo mismo —“tengo ansiedad”, “no puedo dejar esta relación”, “he vuelto a consumir”, “no sé qué me pasa”— y, sin embargo, necesitar procesos completamente diferentes.
El síntoma nos proporciona información, pero no explica por sí solo a la persona.
Por eso, mi forma de trabajar busca comprender qué está ocurriendo, qué factores pueden estar manteniéndolo, qué patrones se han desarrollado a lo largo de la historia personal y qué recursos necesitamos fortalecer para empezar a producir cambios.
Mi formación en Derecho, intervención especializada en drogodependencias, violencia de género, psicología forense y PNL y Coaching, junto con mi formación actual en Psicología, me permite aproximarme a estas situaciones desde perspectivas diferentes pero complementarias.
No todas serán necesarias en todos los casos.
Ahí está precisamente el sentido del 360º: saber ampliar la mirada sin perder de vista a la persona.
Porque detrás de una adicción puede existir una forma de afrontar el dolor.
Detrás de una dificultad para poner límites puede haber años de aprendizaje relacional.
Detrás de una relación tóxica puede existir miedo, dependencia o pérdida progresiva de la propia identidad.
Y detrás de una conducta que aparentemente “no tiene sentido” puede haber una estrategia que alguna vez sirvió para protegerte.
Comprenderlo no significa justificar aquello que te hace daño.
Significa dejar de preguntarte únicamente «¿qué me pasa?» y empezar a comprender también:
«¿Por qué he aprendido a funcionar así y qué puedo hacer diferente a partir de ahora?»
Tú no eres un diagnóstico.
Tampoco eres tu peor momento.
Eres una persona con una historia que merece ser comprendida en su totalidad.
Eso es CC360.

ADICCIONES
Una adicción no empieza ni termina en el consumo.
Detrás de una dependencia suele existir una función: aliviar, escapar, regular emociones, soportar situaciones difíciles o llenar algo que no sabemos cómo gestionar de otra manera.
Por eso, mi enfoque no se limita a intentar eliminar la conducta. Trabajamos para comprender qué la mantiene, identificar los patrones que alimentan el ciclo adictivo y desarrollar nuevas formas de afrontar aquello que antes necesitabas anestesiar, evitar o compensar.
El objetivo no es únicamente dejar una sustancia o una conducta. Es recuperar autonomía, reconstruir tu relación contigo mismo y crear una vida en la que la adicción deje de ser necesaria.
No se trata solo de dejar de consumir.
Se trata de dejar de necesitar hacerlo.
Muchas veces comienza de una forma mucho más difícil de identificar: críticas constantes, control disfrazado de preocupación, celos normalizados, aislamiento progresivo, chantaje emocional, silencios punitivos, culpabilización, desprecio, amenazas, manipulación o una sensación cada vez mayor de tener que medir cada palabra para evitar un conflicto.
Con el tiempo, estas dinámicas pueden hacer que la persona deje de confiar en su propio criterio. Empieza a preguntarse si está exagerando, si realmente ocurrió como lo recuerda, si podría haber hecho algo diferente o si el problema está en ella.
Y ahí reside una de las consecuencias más profundas del maltrato psicológico: no solo puede deteriorar una relación; puede alterar la percepción que tienes de ti misma y de lo que consideras aceptable.
En algunas relaciones aparece además un ciclo difícil de romper: tensión, conflicto, arrepentimiento, promesas de cambio, reconciliación y una nueva etapa de aparente tranquilidad. Esa alternancia entre dolor y afecto puede generar un vínculo emocional muy intenso y hacer que alejarse resulte mucho más complejo de lo que desde fuera parece.
Las consecuencias pueden mantenerse incluso después de que la relación haya terminado. Es frecuente encontrar miedo a equivocarse, culpa, baja autoestima, dificultad para poner límites, hipervigilancia, ansiedad, aislamiento, desconfianza, bloqueo emocional o una necesidad constante de aprobación. También puede aparecer el temor a iniciar nuevas relaciones o, por el contrario, la repetición de patrones similares sin comprender por qué vuelven a producirse.
Por eso, el acompañamiento no consiste únicamente en hablar de lo ocurrido.
Trabajamos para identificar las dinámicas de control y manipulación, comprender cómo han afectado a tu forma de pensar, sentir y relacionarte, recuperar seguridad interna y reconstruir límites, autonomía y confianza personal.
Cuando la situación lo requiere, también es importante comprender el contexto familiar, social y jurídico que puede rodear determinadas formas de violencia, especialmente cuando existen hijos, dependencia económica, procedimientos judiciales o dificultades para establecer una separación segura.
El objetivo no es decirte qué decisión tienes que tomar.
El objetivo es que puedas recuperar suficiente claridad y fortaleza para volver a decidir desde ti y no desde el miedo, la culpa o la dependencia emocional.
No se trata únicamente de salir de una relación dañina.
Se trata de reconstruir la parte de ti que aprendió a sobrevivir dentro de ella.
Y para la web, incluso cambiaría el título grande de “Violencia de Género” por:
Violencia de género y relaciones tóxicas
porque amplía mucho mejor la puerta de entrada: habrá personas que todavía no identifiquen lo que viven como violencia, pero sí sean capaces de reconocer que están dentro de una relación que les está destruyendo emocionalmente.
Violencia de género y Relaciones Tóxicas
No toda violencia empieza con un golpe. Y no toda relación tóxica parece tóxica al principio.

Trauma Relacional
Hay heridas que no nacen de un único acontecimiento, sino de lo que vivimos repetidamente dentro de nuestras relaciones.
El trauma relacional puede desarrollarse cuando los vínculos que deberían proporcionarnos seguridad se convierten en una fuente de miedo, rechazo, abandono, invalidación, control o inestabilidad emocional. Puede tener su origen en la infancia, en la familia, en relaciones de pareja o en experiencias afectivas repetidas que terminan condicionando nuestra manera de relacionarnos.
Sus consecuencias no siempre son evidentes. A veces aparecen como miedo al abandono, dependencia emocional, dificultad para confiar, necesidad constante de aprobación, hipervigilancia, problemas para poner límites, baja autoestima o tendencia a permanecer en relaciones que hacen daño.
También puede ocurrir lo contrario: evitar la intimidad, desconectarse emocionalmente o alejarse cuando una relación empieza a ser importante por miedo a volver a sufrir.
Con el tiempo pueden consolidarse creencias profundas como «no soy suficiente», «si pongo límites me abandonarán», «tengo que ganarme el amor» o «siempre acabarán haciéndome daño». Y esas creencias pueden continuar dirigiendo nuestras decisiones mucho después de que la experiencia que las originó haya terminado.
Por eso, trabajar el trauma relacional no consiste únicamente en recordar o analizar el pasado. Consiste en comprender qué aprendiste para sobrevivir emocionalmente y qué mecanismos continúan funcionando hoy aunque ya no los necesites.
El acompañamiento se orienta a reconocer esos patrones, comprender los desencadenantes emocionales, fortalecer la autoestima, recuperar límites saludables y desarrollar una forma más segura de vincularte contigo y con los demás.
Porque muchas conductas que hoy parecen incomprensibles tuvieron alguna vez una función protectora. El problema aparece cuando aquello que un día te ayudó a sobrevivir empieza a impedirte vivir y relacionarte con libertad.
Sanar el trauma relacional no significa olvidar lo que ocurrió.
Significa conseguir que lo que ocurrió deje de decidir cómo amas, cómo te relacionas y cuánto crees que mereces.
Empieza tu proceso terapéutico hoy mismo con CC360
No tienes que tenerlo todo claro para empezar
A veces sabes exactamente qué te ocurre.
Otras veces solo sabes que no quieres seguir sintiéndote así.
El proceso terapéutico es un espacio para comprender qué está ocurriendo, poner orden donde ahora hay confusión y empezar a trabajar sobre aquello que está afectando a tu bienestar, tus relaciones o tu vida.
En CC360 encontrarás un acompañamiento cercano, profesional y sin juicios, adaptado a tu situación y a tu momento.
El primer paso no es tener todas las respuestas.
Es decidir que quieres empezar a buscarlas.
Terapia Integrativa 360
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Terapia Integrativa 360
No sanas por partes. Sanas como un todo. Acompaño tu proceso para COMPRENDER tu historia, RECONSTRUIR tus patrones y VIVIR diferente.
Tu proceso 360 empieza con una primera sesión donde trazamos tu mapa terapéutico.
